Tombuctú la ciudad de los 333 santos, o el fin del mundo

1 10 2008

Porque como todo el mundo dice más allá de Tombuctú no hay nada, está rodeada de arena por todas partes, aquí tienes que venir porque no está de camino a ningún sitio. Y pese a que la recuerdo bien voy a copiar párrafos de mi diario de viaje, cuando entienda lo que pone claro, cuando no pondré unos guiones o unos ?¿.

Todo esto viene al caso porque este finde en Orcasitas la comunidad Maliense-Madrileña celebra el día de Mali con diversos actos y yo contribuyo a que se conozca un poco más el país.

Paseando por Tombuctú

“..el día comienza calentito y se va a poner más calentito todavía. Viene el guía que nos va a acompañar por Tombuctú, Mohamed (un nombre bastante común aquí), salimos caretos (creo que debería de poner con caretos), vamos hacia la mosqué, es viernes y a las 11 cierran para rezar. 2500 CFA por barba, el monumento más caro de todo Mali. Aquí todo es más caro, es por el aislamiento.

La mezquita por dentro es preciosa, muy oscura y con unos pilares enormes. Caben unos 500 fieles. Al entrar hay un recordatorio del horario de rezos. Los hombres se ponen delante y las mujeres detrás, pero sólo pueden venir a la mezquita las mujeres de más de 60 años que han peregrinado a La Meca, el resto de las mujeres se quedan en su casa.

Horarios de oración

Hay una puerta cerrada para siempre, se dice que es por un extranjero, ocurrió hacia 1800, el extranjero, que decía que era musulmán, fue expulsado de la mezquita por apostar, que está prohibido en el Islam y después cerraron la puerta para siempre.

La mezquita es del SXIII y la hizo un arquitecto español sobre un dibujo del ¿rey? al volver de la Meca. El dibujo se puede ver en la pared de la mezquita al entrar.

Salimos a visitar el resto de la ciudad, empieza el calor, como en el resto de las ciudades hay mercado, en ésta hay dos, el petit marché de artesanía y el mercado de comida. Vemos las casas de los nobles y las de los exploradores, como la de René Caillé “descubridor de la ciudad” (dicen que fue el primer europeo en volver con vida de allí), son de estilo marroquí con unas puertas y ventanas preciosas. Vemos a los carpinteros trabajando en la calle. También hacen el pan en la calle, la ciudad está llena de hornos, la pieza cuesta 50 CFA, es como una pita pero más gordito y muy bueno.

Descansando

El calor ya es insoportable, debe de hacer 1000 grados. ya no queremos ver nada más, pero aún vamos al museo donde está el pozo que da nombre a la ciudad, Tim significa pozo y buctú, es el hombligo de una señora mayor ( o eso parece que pone en mi diario).

…..

Nos vamos a las tiendas de los tuaregs de compras, ….yo me compro una pulsera que simboliza las estrellas que guían a los tuareg por el desierto y José una que simboliza las caravanas de camellos.

No hay nada más que hacer en la ciudad, nos cuesta un rato encontrar un bar para tomar una cerveza, pero al final cae uno. Se nos hace de noche y no llevamos linterna. No hay alumbrado público, de repente nos damos cuenta de que tenemos que volver a la casa en cuyo tejado nos alojamos. No hay problema, creo que se ir, pero nada más lejos de la realidad. Nos encontramos a un chaval que nos dice que nos ha visto bajar por la mañana, pero nos indica un sitio distinto hacia el que vamos, estamos perdidos, oh, oh. Preguntamos, nadie sabe nada, damos muchas vueltas pero con las pistas que damos nadie sabe cual es nuestra casa. nos agobiamos mucho, pero al final como no llegamos a la casa Mohamed sale a buscarnos y gracias a dios nos encuentra, porque estábamos agobiados.

Tuareg
…..
A cenar, vienen todos los hombres de la casa y algunos de sus colegas, traen dos cazuelas, una con una carne cutre y otra con otra cosa, nos dicen que comamos de la grande, que seguramente de la otra no querremos, es una cabeza de cordero. Se la deboran con las manos, parecen hienas, el espectáculo es increíbles, más vale que es de noche y en el patio no hay mucha luz, lo que seguramente es sangre puede pasar por salsa, mientras ellos siguen metiendo los dedos por todas partes. En un plas han terminado, pero queda la caja negra, es el cráneo y hay que abrirla. La ponen sobre un murete y con un palo de madera maciza de los de moler el mijo le atizan, me imagino que me va a saltar el interior encima, viscoso, sanguinoliento, pero sólo me salpican algunas gotillas en la pierna. Así que el tío se cosca y se va un poco más lejos a darle. Al final logra el objetivo.

comida

Al final no dejan más que tres o cuatro huesillos y nosotros de tres trozos de carne vieja dejamos dos y medio, pero después de ese espectáculo ni aunque fuera langosta.

Se acaba el viernes que aunque es el día del rezo no es el día de fiesta, de todas formas, esta tarde todo el mundo estaba en la calle y hemos tenido la dicha de verles vestidos de gala, sobre todo a las mujeres.

Otros post de Mali en este blog: En tren por Africa, in Memoriam, Djené el mercado.
Albunes de fotos en flickr (todos míos) En el tren, en Djené y en Tombuctú. Quizás pronto

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4 responses

2 10 2008
ikichi

Suena interesante pero es demasiado arriesgado para mí. Soy una miedica. Vamos que si yo me quedo en una calle sin luz, me da un hari fijo. De lo de la comida ni hablamos.

2 10 2008
MM

Últimamente proliferan los diarios de viajes en la blogosfera….Ke jartura, mare….;-p

Debería advertir al principio del post ke puede herir la sensibilidad, porke el momento cabeza de cordero es de los de hacer bailar tripas.

2 10 2008
Mentolín

me ha encantado recordar el viaje, ahora vemos el sentido de escribir un diario en el momento…pasa el tiempo y se olvida todo

2 10 2008
forbidden

yo este año estuve en Marruecos, y lo del tercer mundo no lo he llevado todo lo bien que creía.