Seguimos en León, a 350 km de la Sity, aprox
Por la noche hubo más actividades, nos acercamos al MUSAC a sacar la foto nocturna, nos desilusionamos con la poca iluminación y descubrimos que había conferencia de D.D. el de Momento Modelazo. Yo llevaba puestos sus pantalones, que ahora son míos. Pero ni siquiera entré, paso del rollo gruppie-disign. Al irnos nos econtramos con al única persona que conozco en León, y que es de los más modernos de su pueblo, nos saludamos, él si iba a ver a Delfín.


Nuestro objetivo era otro y se llamaba FIMA06 y dentro del FIMA más concretamente St Etienne. Ese grupo de pop suave y melódico, con toques, que pasea su innata elegancia por los escenarios de medio mundo. Al llegar a la Olla a Presión -que es lo que parece la plaza de toros de León-, parecía que ibamos a un concierto de “Sara y los Incondicionales” -buen nombre para un grupo ochenteromadrileño- No estaríamos más de 150 personas. Al empezar podríamos ser 300, y ya me parece mucho.


Sara Kracknell, que es una chica muy muy fina, saltó al escenario vestida de eso, de chica fina, en un estilo costa azúl que le va mucho a su melena rubia y a ese aura que desprende de desenfadada languidez. Rodeada de sus dos guardaespaldas a los teclados, arrancaron con “like a motorway”. El resto del concierto se acompañaron de gitarra, bajo y corista, para tocar- otros prefieren el termino desgranar- durante aproximadamente una hora y 10 minutos casi todo sus grandes exitos. Sara se movía suavemente por el escenario y de vez en cuando, alzaba las manos y las movía al compas de la música, en lo que yo llamaría espasmos dabadabadaba. No faltaron, ni “Silvye”, ni “lightning strikes twice”, ni “a good thing”, para cerrar el concierto con una apoteósica “he’s on the phone”, su canción más animada. Se fueron dejándonos a todos con las ganas, para entonces seríamos ya unos 1000. En estos festivales con muchos grupos no se estilan los bises. Pese a todo y pese a “he´s on the phone”, les hemos visto mejores actuaciones, por ej. Benicasim 98- cuanto ha, que depresión- donde se salieron, con divertidas coreografías, siempre supercosta azul, a trio con las dos coristas, pero ya se sabe que no todo el monte es orgasmo.


Después de disfrutar con Sara&Friends- no me refiero a ningún bar decorado por Jordi Labanda, que le pega mucho a Sara, y a la costa azúl- tocaban tres grupos más, el pirmero era un tal Karl Bartos, un tío mayor, que sonaba muy, muy antiguo, con unos teclados tipo nacho cano y unos ordenadores, que parecían más bien adornadores, con sus manzanitas iluminadas, se arrancó por kaftwork, no es que hiciera versiones, pero lo parecían, el estilo lo clavó, así que salimos a escape a la segunda canción.
Para reservoir blog antes de que me lo pregunte la lonja muy mal, muy macarrilla, en la parte de St Etienne se dejo ver por la arena algún que otro gafapasta, pero la cosa no pasó a mayores. Yo desapercibido, hace meses que me pasé al titanio.

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